Una
evaluación ética de la Cultura
Hacia
1974 EEUU llego a ser identificada en los círculos profesionales y
desde el propio gobierno, como la “sociedad sedada”. Uno de las
mayores evidencias al respecto, fue el expendio desde el ámbito
medico de 44 millones de recetas de tranquilizantes, los cuales
ocupaban un sitio de privilegio en los botiquines domésticos. Entre
1950 y 1970, una de las mayores preocupaciones de los dirigentes era
atender el plano geopolítico mundial, pues era el apogeo de la
Guerra Fría. Se
encontraban ante las alarmantes señales de un pueblo que perdía su
energía y, con ello, el reflejo de vivir natural, tesoro esencial
de la condición humana. La
trama económico-social construida alrededor de la llamada Teoría
del Éxito, se traslado a las personas como una fuerza tensionante y
sobre-exigente, que dañaba el sutil y radiante equilibrio personal de cuna. En este panorama, la posibilidad de un cambio genuino que
la acercara a la riqueza inscripta en su universo interno, que la
acercara a si misma, pudiera aparecer lejana. Simultáneamente se
sumaba a este daño, el desconocimiento, tanto del potencial como de
la fragilidad y sensibilidad, de la estructura humana. Se adoptaran
fármacos con total liviandad. Un cuerpo extraño ingresaba a cada
átomo de la estructura y así como existe totalidad para la armonía,
también existe para el desequilibrio: los efectos dañinos de la
ingesta reiterada de tranquilizantes, invadieron tanto las fisicalidades, como la energía y las emociones de los seres involucrados. No
solo regresaron los males iniciales sino que se desarrollaron otros
nuevos, los cuales se manifestaban con mayor fuerza cuando la persona
ingresaba el llamado síndrome de abstinencia. Este período es
relatado por los padecientes como cercano a la tortura:
. Acurrucarse
en un sofá y no poder moverse.
. Pasar
de estados de miedo a estados de terror.
. Extrema
sensibilidad a la luz.
. Extrema
sensibilidad al sonido, perdida de equilibrio.
. Temblores
. Sensación
de locura.
.Vulnerabilidad
y desintegración.
.Soledad.
.Perdida
de confianza en el sistema medico.
Algunos
de los datos señalados han sido extraídos de la documental titulada
“Nación de pastillas”; la incorporación de los mismos es
reflexionar acerca de la cuestión ética de la cultura como
construcción humana. Las
enfermedades señaladas dan cuenta del alejamiento del individuo de
sus propiedades naturales y de la profunda desconexión consigo
mismo y su condición. Alrededor de 1977 prosperan grupos de centro
ayuda, pero solo en el nivel de la palabra, sin considerar al
movimiento como una capacidad sanadora.: abrir la estructura (mente,
emoción, músculo, articulación, tendones), soltarla, alinearla,
dejar ir las tensiones y miedos por las rutas naturales de descarga. Persistía
la distancia entre el ser humano y el movimiento desde la totalidad
estructural, lo cual contribuía también a generar mas distancia de
la persona consigo misma, aunque, paradójicamente, las estructuras
se replegaban sobre si mismas, encerrando aun más la enfermedad. Los
individuos afectados seguramente debieron tener que aprender a vivir
nuevamente y tal vez nunca se enterarían de que podían abordar los
contratiempos de la vida desde los propios recursos de nuestras
estructuras, para mantener y/o restablecer nuestro equilibrio
energético. Cuando este se rompe, es la totalidad estructural la que
entra en desorden, y no solo una parte.
Una
Estructura Corporal atosigada de elementos antinaturales, necesita
vaciarse: a través del movimiento, abrir la estructura para permitir
soltar las tensiones y sentar en la calma, es un remedio interno que
no tiene comparación. Como veremos mas adelante, poseemos
capacidades para restablecer el circuito energético-estructural y
generar el salto cualitativo desde una prisión-cuerpo hacia un
estado de bienestar. Para
tomar una mayor conciencia de la influencia del entorno en las
elecciones de las personas, basta remitirse a Francia, donde la
cultura determina que cada persona debe marcharse del consultorio
medico con una receta en la mano; es decir, es cultural aceptar las
recetas, por esa causa en este país no prospero el juicio colectivo
a los laboratorios farmacéuticos, como prospero en el Reino Unido.
De toda Europa, Francia es el país que mas tranquilizantes consume.
En
el Reino Unido hubo 13000 demandantes y el juicio se caratulo como
DAÑOS CORPORALES, pero la industria farmacéutica no estaba
dispuesta a ceder un gigantesco mercado que valía una fortuna y .la
presión por parte de los laboratorios involucrados en las
acusaciones de causar daños (irreversibles en algunos casos), actuó
como una fuerza hegemónica frente al conjunto de demandas; estas,
poco a poco fueron desarticuladas, por carecer de la fuerza interna
necesaria frente a las argucias legales a que fueron expuestas. Dando
un paso mas allá - ese paso que creemos tan necesario para un
análisis más consciente de las situaciones - más que a unas
demandas, se estaba en realidad desarticulando el mundo de la
estructura humana. Muchas
situaciones negativas de la existencia, sentimos que no se resuelven
satisfactoriamente, porque los análisis parecen detenerse en algún
terreno nebuloso que impide detectar y abordar las cuestiones de
fondo. Varios de los conceptos, emociones y reflexiones de estas
páginas, intentan aportar una visión mas allá de la superficie de
los hechos, para permitirnos sentir otros horizontes girando enfoques
internos; es en esta actitud ante la vida, donde se halla la semilla
de los cambios favorables. Si
retomamos el ejemplo de la ama de casa, a quien las presiones de su
sistema de vida se le “cayeron encima”, creemos que tomo un
atajo, una solución rápida y externa, un reacomodarse a continuar
en su mundo de presiones, que podía cambiar escuchándose a si
misma; no supo? no pudo preguntarse si había otras opciones? A
veces una pregunta a tiempo, nos puede ahorrar sufrimientos, sobre
todo porque se puede estar presente en la vida desde la fuerza
interna, suave y relajada, y no desde la enfermedad. La suavidad es
una fuerza que genera una situación de mayor fortaleza estructural
ante el entorno, y podemos mejorar la convivencia con las fuerzas
externas que nos influencian en el transcurso de nuestras vidas, como
hemos visto, de manera más inmediata: la cultura y la gravedad. Se
establece un balance de fuerzas, que opera gradualmente en nuestro
beneficio, pues nuestro cambio modifica y desvía inevitablemente las
presiones del entorno: el camino hacia la libertad interna ha
comenzado. Hablar
de camino, es proponer un trabajo prolongado en el tiempo y mucho mas
difícil emocionalmente, en relación a tomar un atajo; pero es
también mas natural y sincero. La verdadera lucha del guerrero no se
halla afuera, sino consigo mismo. Es su propio “pugilismo”
interno para conquistar sus miedos y sus auto-ataduras, si aspira a
la verdadera libertad. En
EEUU, después de la tragedia del 11 de Septiembre aumentaron el
expendio de recetas de tranquilizantes, actualmente denominados
antidepresivos. Cuando la problemática gana amplios espacios de
crítica en la opinión publica, se inicia una concientizacion masiva
de los daños corporales por la ingesta de fármacos de efectos
tranquilizantes. Gracias al autodiagnóstico de cada persona que los
consumió, las poblaciones lograron acceder al conocimiento de esta
problemática. Pero,
para que ello fuera posible, cada una de esas personas puso - sin
saberlo al principio - en riesgo de muerte su Existencia-Cuerpo.
Llegados
a esta instancia, dejamos planteadas algunas cuestiones referidas a
la ética de la cultura: es justo abonar tan alto precio por sostener
las pautas de vida provenientes del entorno pre-existente en que
nacemos? Es razonable alinearnos con el autodesconocimiento de
nuestra condición como humanos? Que
fuerza nos arrastra a incorporar elementos destructivos, que perjudican las exquisitas capacidades estructurales que portamos? Cual es lo lógica
subyacente que fue capaz de tal inversión de valores? Planteados
estos interrogantes, pasamos al apartado siguiente.
continuará...
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